El jueves 13 de marzo de 2008, a las 22 horas, se presentó en sociedad Mantis. El evento tuvo lugar en el restaurant La Chancha (Mendoza, Argentina) y contó con un numeroso y variado público. El talentoso artista Alberto Bistué interpretó un monólogo de su autoría que arrancó risas y aplausos.
Las formalidades brillaron por su ausencia, y los brindis se multiplicaron hasta la madrugada. No se registraron víctimas fatales, aunque se comenta que algunos comensales bebieron como cosacos y terminaron hablando tonterías. Pero lo importante, indudablemente, fue el encuentro.
Se tomaron varias precauciones para garantizar a los presentes un momento agradable y estético, y por ello no se invitó a ningún funcionario de Cultura de la provincia.
Desde la editorial se había pensado en llevar música envasada para la ocasión, señaladores especialmente impresos para ayudar la lectura de Mantis, un guitarrista para acompañar el monólogo de presentación y una filmadora para captar los momentos más trascendentes. Pero los responsables de esas tareas, Alberto Bistué y Alejandro Crimi –director de la publicación–, se reunieron horas antes para efectivizar los detalles citados, y junto a sus parejas, Victoria Di Raimondo y Ludovica Rossi, se tomaron unas botellas de vino y champán que les quitó operatividad. Finalmente se les hizo tarde y se olvidaron de todo. Bistué y Crimi justificaron el hecho aludiendo a que como son tímidos debían deshinibirse, pero lo concreto fue que en la editorial quedaron, entre otras cosas, cajas repletas de señaladores que ahora no encuentran usuarios.


