2. UN POCO DE HISTORIA, ETNOBOTÁNICA Y ETNOFARMACOLOGÍA. Por Rafael Guimarães dos Santos

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Ayahuasca es una palabra de origen quéchua (o quíchua), una lengua hablada en los altiplanos andinos, que tiene la siguiente etimología: Aya – persona, alma, espíritu muerto; Waska – cuerda, enredadera, parra, liana. Ayahuasca, entonces, sería la «cuerda de los muertos», la «liana de las almas», o la «enredadera de los espíritus».  El nombre ayahuasca se puede utilizar para hablar de la fuerza espiritual presente en la preparación y también se puede utilizar para hablar de la liana, su principal componente.
Las principales plantas utilizadas para producir la ayahuasca son lianas de la familia botánica de las Malpiguiáceas, principalmente variedades de Banisteriopsis, y especialmente Banisteriopsis caapi. Decenas de otras plantas pueden ser mezcladas a la liana para obtener, dependiendo de los objetivos del uso, una inmensa variedad de «ayahuascas». Las principales mezclas son plantas como Diplopterys cabrerana, de la misma familia de la liana principal, o diferentes variedades de Psychotria, de la familia del café (Rubiáceas), especialmente Psychotria viridis.
Existen evidencias del uso de la ayahuasca hace siglos, y algunos especulan que hacen miles de años que se consume ayahuasca ritualmente. Algunas evidencias de este largo período de tiempo donde se utilizó la ayahuasca son la variedad de grupos indígenas que la consumen y también la variedad de nombres para las preparaciones. La ayahuasca es utilizada por unas siete decenas de grupos indígenas, que se encuentran en países como Brasil, Colombia, Venezuela, Ecuador y Bolivia, o sea, en el noroeste amazónico. Existen más o menos unas cuatro decenas de diferentes nombres para la ayahuasca. Por ejemplo, yagé, caapi, natema, kamarampi, pildé, hoasca, daime, vegetal.
Es muy interesante acordarse de que estos grupos indígenas poseen un conocimiento muy amplio de las variedades vegetales de ayahuasca, y de que estas variedades no son reconocidas por un botánico moderno, lo que sugiere un conocimiento muy especializado por parte de los indígenas. Por ejemplo, mientras un botánico moderno clasificaría distintas variedades de lianas como sendo todas la especie Banisteriopsis caapi, un chaman podría reconocer una decena de variedades de la misma planta. Cada variedad de ayahuasca tiene su uso apropiado, y los chamanes cultivan las variedades de más amplia utilidad.
En el medio indígena, la ayahuasca es utilizada para reforzar la identidad tribal y la cohesión del grupo, para producción artística, para la guerra, para la caza, para transformarse en animales de poder, para entrar en contacto con el mundo de los espíritus y de los muertos,  para el entrenamiento del chaman, para inducción de sueños, para ver el futuro y para curar o causar enfermedades. La ayahuasca es un factor muy importante y muchas veces central en la mitología de los grupos indígenas que la utilizan. Muchos mitos de creación del mundo de diferentes tribus ponen de relieve la participación de la ayahuasca en los primordios de la vida cultural, espiritual y terapéutica del grupo. Ella esta presente en algunos de los principales momentos de la vida, como el nacimiento, la iniciación a la vida adulta, la enfermedad, y la muerte.
La ayahuasca también es utilizada por poblaciones no indígenas que tuvieran o aún lo tienen contactos más o menos estrechos con indígenas. Entre estos están los curanderos de países como Brasil, Perú o Colombia, y también los trabajadores del caucho de países como Brasil. Los curanderos, llamados también de vegetalistas en Perú, realizan rituales en las grandes capitales pero también en el campo, actuando curando enfermedades, por ejemplo, de poblaciones más pobres, pero también realizando sesiones de ayahuasca para turistas interesados en los «misterios de la ayahuasca», o en el «turismo místico». Estos curanderos, así como los indígenas, pasan por largos períodos de iniciación para poder empezar a hacer rituales con la ayahuasca. Su visión de mundo mezcla elementos del mundo indígena, influencias cristianas, del esoterismo europeo, y incluso algunas ideas como la de los discos voladores. También poseen un profundo conocimiento de la botánica de sus países, utilizando una gran variedad de plantas, psicoativas o no, con diferentes objetivos, para preparar «ayahuascas». Para ellos, es la ayahuasca quien enseña los secretos de la salud y de la enfermedad, y también de las plantas y sus propiedades.
Los trabajadores del caucho en Brasil utilizan la ayahuasca de manera más o menos secreta, y no tanto como los curanderos. Con las grandes migraciones de trabajadores para la industria del caucho en el final de siglo XIX y principios del XX, algunos de estos trabajadores que tuvieran contactos con la ayahuasca han creado religiones sincréticas que utilizan esta bebida como sacramento. Las principales religiones de la ayahuasca son el «Santo Daime», creado en la década de 1930 por Raimundo Irineu Serra, el Mestre Irineu (1892-1971), en la ciudad de Rio Branco (Acre, Brasil), la «Barquinha», creada en 1945 por Daniel Pereira de Mattos, el Frei Daniel (1888-1958), también en Rio Branco, y la «União do Vegetal», creada en 1961 por José Gabriel da Costa, el Mestre Gabriel (1922-1971), en Porto Velho (Rondônia, Brasil).
Estos grupos religiosos poseen una visión del mundo donde se mezclan elementos del chamanismo indígena, del catolicismo popular, del espiritismo y esoterismo europeos, y de los cultos de influencia africana que se desarrollaran en Brasil. En los diferentes rituales de estos grupos, existen prácticas de música con o sin instrumentos musicales, danza, y también silencio. La ayahuasca en estos grupos es utilizada como sacramento y, también, como una forma de terapia, dependiendo del grupo y del ritual.
Estos grupos, hasta finales de la década de 1970 y principios de la década de 1980, se concentraban básicamente en las ciudades donde han sido creados. A partir de estas fechas, estos grupos empezaran a expandirse para las capitales brasileñas, y, a partir de la década de 1990, empezaran a expandirse para otras partes del mundo, y hoy se encuentran en las grandes ciudades de muchos países de Sudamérica, en Estados Unidos, Europa, África y también en Asia. Actualmente, el numero de adeptos del Santo Daime, de la Barquinha y de la União do Vegetal es cerca de veinte mil, en todo el mundo. Son grupos estos, específicamente el Santo Daime y la União do Vegetal, que a partir de si expansión permitieran a muchos occidentales conocer las propiedades de la ayahuasca.
Actualmente también existen los neo-ayahuasqueros, que son individuos o grupos que tienen una relación con la ayahuasca donde mezclan elementos de la Nova Era, prácticas orientales como yoga y meditación, y técnicas de psicología moderna. También existen hoy grupos que organizan talleres donde se ofrece clases de chamanismo, psicoterapia transpersonal, y tomas de ayahuasca.
Por fin, vale la pena comentar que existe actualmente una fuerte preocupación por parte de chamanes, curanderos, religiosos y no religiosos por determinar el status legal de la ayahuasca. En este aspecto, en Brasil y Holanda, el uso religioso de la ayahuasca es permitido, y en Perú la ayahuasca es patrimonio cultural de aquel país. En Estados Unidos, dos casos legales recientes (uno contra el Santo Daime y otro contra la União do Vegetal) han favorecido los grupos religiosos para que puedan utilizar libremente su sacramento.

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Desde un punto de vista etnofarmacológico, es importante llamar la atención para el facto de que las plantas utilizadas para producir la ayahuasca son ricas en substancias llamadas alcaloides. La liana es rica en alcaloides llamados beta-carbolinas, específicamente harmina, tetrahidroharmina y harmalina, y Diplopterys cabrerana y Psychotria viridis son ricas en dimetiltriptamina, o DMT. Una amplia variedad de otros compuestos químicos (por ejemplo, atropina, cafeína, etc.) pueden ser encontrados en las diferentes mezclas para obtener «ayahuascas».
Muy importante también es acordarse de que la DMT, cuando consumida por vía oral, no produce efectos en la mente humana, pues es destruida por una enzima que tenemos en nuestro cuerpo, llamada monoamino-oxidasa (MAO). Por otro lado, las beta-carbolinas inhiben esta enzima, lo que permite la llegada de la DMT en el cerebro y la producción de los muchas veces fantásticos efectos psicoactivos de la ayahuasca.
Segundo investigaciones recientes, la administración aguda (una dosis) de ayahuasca produce cambios en zonas cerebrales específicas, actuando especialmente en áreas relacionadas con la consciencia de nuestro propio cuerpo, con la experiencia subjetiva de las emociones, con funciones cognitivas superiores, con la integración de procesos cognitivos y emocionales, y con la memoria. Estos datos sugieren las bases neurobiológicas de los efectos que tanto hablan los consumidores de este brebaje.
Desde el punto de vista de la seguridad de la ayahuasca, se ha demostrado que con la administración aguda a voluntarios sanos y jóvenes, se observaron apenas efectos moderados en el sistema cardiovascular y no se encontraron cambios en los exámenes bioquímicos y sanguíneos. En consumidores de largo plazo (mínimo 10 años) tampoco se encontraron daños clínicos. Los efectos de la ayahuasca sobre la salud mental serán comentados en el próximo artículo.

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Cada vez más, parece que la ayahuasca adentra los grandes centros urbanos occidentales… ¿que pasará?

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Bibliografía recomendada:
. Dobkin de Rios, M. Visionary Vine: Hallucinogenic healing in the Peruvian Amazon. Illinois: Waveland Press, Inc., 1972.
. Labate, B.C., Rose, I.S. & Santos, R.G. Ayahuasca Religions: a comprehensive bibliography and critical essays. Santa Cruz: Multidisciplinary Association for Psychedelic Studies - MAPS, 2008.
. Luna, L.E. Vegetalismo shamanism among the mestizo population of the Peruvian Amazon. Stockholm Studies in Comparative Religion #27. Stockholm: Almqvist and Wiksell International, 1986.
. Ott, J. Análogos de la ayahuasca. Madrid: Ediciones Amargord, 2006.
. Riba, J. Human Pharmacology of Ayahuasca. Tesis Doctoral: Universitat Autònoma de Barcelona, 2003.